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viernes, 21 de diciembre de 2012

El rumbo del sin destino: Divagando

Despierto sobre hojas humedecidas y revueltas por el otoño,
Veo caleidoscópicas figuras danzando por encima mío,
El paso del tiempo no me engaña... ¡Estoy en simbiosis con la tierra!.
Huele húmedo, mi cuerpo se humedece.
Armonizan mis pensamientos las inocentes melodías de los pájaros,
siento la libertad, la unidad con la naturaleza, una sola consciencia;
inocente, sabia, verde, intuitiva.

El plan de vida no se resuelve por sí mismo...
mas vago errante 
por el laberinto de pensamientos ilusorios
queriendo trascender lo terrenal.
Recuerdos de un difuso pasado me atormentan
como cuchillos filosos.
Gritos culpables de sombras dormidas
me hacen pensar: ¡¿Quiero evitar mi "yo"?!,
¿Por qué quiero evitar a"mí mismo"?,
¿Acaso existe un "sí mismo"?,
o, ¿Simplemente es una prisión del deseo?,
¿Del un intrínseco egoísmo?.

Amnesia deseable
me guía por el instinto.
la evolución del hombre es de doble filo;
nos libera y nos restringe;
nos crea el alpha y omega de la vida;
nos hace consciente de ese límite de la mortalidad
del juego de la vida, pero ideamos la trampa;
formas de sortear nuestro indeseable fin autoproporionado.
Así, surge la destellante ilusión,
la luz guía del espejismo etéreo del edén.

¡Esta es la vida de la confusión y la perdición!
Perdidos en la vida, buscando un destino...







sábado, 15 de diciembre de 2012

Meditatrón: Ondas

Ondas místicas anuncian su llegada
con sus caricias trascendentales vibran en mi alma
sus masajes viajan como autos en una pista aérea futurista
guiándome hacia el camino de la ascención.

¿Placebo o regalo de dios?
¿Budismo, hinduísmo o panteísmo?
¿física, psicología o religión?.

¿Es real tal ascención?
¿Dónde quedó lo bueno y lo malo?
¿y el yin y el yang?
¿y el Tanathos y el Eros?.

Caigo levemente en trance
el cordón de plata se rompe
la vil gravedad emprende retirada.

Ofrezco resistencias
No sé si es la luna o son las estrellas
la iluminación lejos de mi existencia;
me rindo, no pierdo ni perderé nada;
mas nunca tuve algo,
me dejo mesmerizar
emprendo el vuelo flotando.

¡Perder la gravedad!
¡girar en 180 grados!
se confunden el cielo y la tierra.

No sé quien soy ni quien seré
el oro es piedra; las piedras oro
los dioses tienen sexo; los humanos hacen el amor y los animales en ascetismo divino.
Chronos pierde el control; el neurótico obsesivo entra en psicosis,
y el viajero cósmico pierde su brújula.

Perdido en una melodía etérea
colores cegando mis pupilas
la brisa resbala mi frágil piel.
figura y fondo se casan y cazan.
la melodía pierde su orden;¡caos!
el oxígeno se acaba, no importa, la nada me alimenta.

Los átomos se vuelven universos 
el universo se comprime mágicamente en un átomo
el fondo del universo desfallece ladrillo a ladrillo
se derrumba el santuario;
vuelve el relojero celoso a dar vuelta el reloj de arena universal
se fragmenta la respiración continua del pulmón de cristal
la jaula cae sobre el teatro
una nueva muralla apresa al sinfin estrellado
caigo con rumbo indefinido
¡Que el Nirvana espera a por mí!... mera ilusión.







viernes, 7 de diciembre de 2012

El alma de la noche





Solitario divago en pensamientos
que fluyen en un río tranquilo
pero de aguas furiosas
peleando entre ellas por llegar al mar
al esplendo mar de la perfecta unión
una orgía mística de pensamientos profundos
desde sus profundidades emergen furiosas olas
que golpean a contragolpe la orilla
sin temor a ser libres.

En esta noche escarchada de estrellas danzantes
no puedo esperar  actuar con furia decisión
el viajero ha de volar
sintiendo la altura de la libertad
sin rumbo, sin destino
acariciando la tela estelar aterciopelada
y su textura violeta-apagada
recibiendo el éxtasis de los dioses
en un desfile eterno hacia Orión.

El explorador indómito encuentra el éter del conocimiento
el alma de la noche se revela ante él
Suspira, ya no hay máscaras por desgarrar
su desnudez no concibe palabras
el silencio reina
la eternidad se manifiesta
el coqueteo de los contrarios se acarician
el todo y la nada se consumen con romance
Un reloj de arena exclama: ¡esto es eternidad!.