Grandilocuente parlanchín,
Bien tacaño y gran soñador es:
Señor Don Ruiseñor Querubín
Muerto en la cola de un pez.
Veía el mundo por la rejilla;
Paralelos, meridianos,
Con el paso de los años;
Su deseo fue pesadilla.
A sordos habla chino mandarín,
Para los que no oyen su genial soez
Pero intensa imaginación sinfín,
Dicen de él: "Su mundo es al revés".
Sin brújula ni prisas,
Junto a caricias de brisas
Planeó con prisa una cita.
Sonriencías su faz tenía,
Un mundo por explorar,
No en imaginación nadar.
Obstinado el pequeñín,
Sabio, calla'o y rumiante est,
Hipocondría, botiquín,
Dentro'e su jaula esperó hasta el fin.
Bien tacaño y gran soñador es:
Señor Don Ruiseñor Querubín
Muerto en la cola de un pez.
Veía el mundo por la rejilla;
Paralelos, meridianos,
Con el paso de los años;
Su deseo fue pesadilla.
A sordos habla chino mandarín,
Para los que no oyen su genial soez
Pero intensa imaginación sinfín,
Dicen de él: "Su mundo es al revés".
Sin brújula ni prisas,
Junto a caricias de brisas
Planeó con prisa una cita.
Sonriencías su faz tenía,
Un mundo por explorar,
No en imaginación nadar.
Obstinado el pequeñín,
Sabio, calla'o y rumiante est,
Hipocondría, botiquín,
Dentro'e su jaula esperó hasta el fin.
Libertad respiraba él
Olvido en libertad fue.
¡Ya no más muros!... ¡¿Por qué?!
¡Destino!... destino cruel.
Olvidó cerrar la cárcel:
Puerta del pasado ¡olvido!
Tu pelaje cambia penas;
¡No natura: noches ciegas!.
A lo salvaje has Partido.

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